Bueno, en este domingo soleado, mientras muchos estarán aprovechando para descansar, yo estoy pensando en todo lo que está por arrancar. Porque hay algo que ya se siente distinto: Arquitectura del Color comienza el martes y es la última edición de este 2026.
Después de meses de pensar, escribir, probar, corregir, enseñar, volver a pensar y darle forma a todo esto, finalmente estamos llegando al momento de ponerlo en marcha. Y eso siempre tiene algo especial. Porque una cosa es tener una idea. Otra muy distinta es verla convertirse en algo real. Y Arquitectura del Color ya es real.
La comunidad también está activa. MENTOR ya nació, ya tiene sus primeros profesionales dentro y, de hecho, la agenda de la Sala Técnica ya está armada. Ese espacio nació de una idea muy simple: compartir conocimiento entre todos. No solamente que yo enseñe, sino que podamos traer casos, preguntas, experiencias, errores y soluciones. Que el conocimiento circule.
Y por cierto, todavía hay lugares libres para ser parte. Digo “libres” porque hasta llegar a los primeros 150 miembros, el acceso es gratuito. Después pasará a funcionar como suelen hacerlo las comunidades en Skool: mediante una membresía por suscripción. Pero antes de eso quiero que suceda algo. Quiero que entren los primeros. Que la comunidad empiece a tomar vida. Que quienes estén ahí desde el principio puedan decir: “yo estuve cuando esto recién comenzaba”. Y probablemente haga un prelanzamiento para captar todo el interés que se está generando, con algunas cosas nuevas preparadas para ese momento. Así que, si estabas esperando, quizás no tengas que esperar demasiado.
Pero hay algo que también quiero adelantarte, porque no todo lo que viene tiene que ver con el color. Una de las cosas que vas a empezar a encontrar dentro de esta nueva etapa son los métodos que vengo desarrollando y probando en los salones. Particularmente, en estos últimos tiempos estuve trabajando muchísimo en formato 1 a 1. Y ahí apareció algo que me encanta: cuando un método funciona, el resultado no queda solamente en “hacerlo mejor”. También podés hacerlo más rápido.
En el caso de los cortes de pelo, por ejemplo, estuve trabajando con profesionales para mejorar sus tiempos de ejecución. Y conseguimos algo que, sinceramente, me parece impresionante: pasar de 45 minutos a 15 minutos. Tres cuartos de hora convertidos en un cuarto de hora. Y cuando lo mirás desde afuera parece solamente una cuestión de velocidad. Pero no. Porque detrás de esos 30 minutos que recuperaste hay algo mucho más importante: tiempo. Y el tiempo, en un salón, también es dinero.
Ese tiempo extra puede habilitarte, por ejemplo, a hacer dos cosas. Primero, descansar más, porque no todo tiene que ser meter más clientes y trabajar más horas: también podés recuperar tiempo para vos. Y segundo, agendar más cortes: si tenés demanda, esos minutos que recuperaste pueden convertirse directamente en más servicios y, por consecuencia, en más ingresos.
Ese es el tipo de educación que quiero seguir desarrollando. No enseñar por enseñar. No sumar contenido porque sí. Sino buscar métodos que tengan una consecuencia real cuando volvés al salón.
Y esto es apenas un adelanto de lo que se viene. Porque como ya te conté en el Colorín Colorado anterior, estoy trabajando en una serie de Arquitecturas para estilistas. Arquitectura del Color es una de ellas. Pero no va a ser la única.
Y ahora que el color está por comenzar, me parece que ya puedo hacerte la pregunta: ¿estás listo para Arquitectura del Corte? Porque sí, también viene. Y quizás esta sea una de esas cosas que todavía no sabe mucha gente, pero vos ya podés leerlo en ese link.
Pero estas reflexiones, estos adelantos y estas novedades solo las lee quien es parte de este newsletter. Así que si llegaste hasta acá, ya sabés algo que todavía no estoy contando demasiado.
Colorín colorado… la era del corte ha comenzado.