Bueno, llegó otro domingo. Y esta semana tengo que reconocer que me tomé una pausa. De esas que a veces uno necesita, pero que no siempre se permite. Porque cuando estás construyendo algo, parece que nunca alcanza. Hay que publicar. Hay que enseñar. Hay que preparar el próximo módulo. Hay que responder mensajes. Hay que generar contenido. Hay que estar presente. Y cuando te querés dar cuenta, estás cansado.
Así que bajé un cambio, incluso con los reels y los posteos. Y no sé si la próxima semana voy a retomar todo al mismo ritmo. Pero hay algo que sí tengo claro: está bien parar. Porque cuando estás cansado, nada sale bien. O por lo menos, nada sale como podría salir. Eso también es parte de construir.
Arquitectura del Color sigue avanzando. Este martes nos metemos con el módulo 3. Cada vez que avanzamos en este programa me pasa algo que me encanta: veo cómo las piezas empiezan a encajar. Porque una cosa es aprender conceptos por separado, y otra es empezar a entender cómo se relacionan cuando tenés un cabello real enfrente. Ahí es donde aparece la diferencia. No se trata solamente de saber qué producto usar. Se trata de entender qué estás haciendo, por qué lo estás haciendo y qué resultado podés esperar. Y eso es lo que seguimos construyendo, paso a paso, módulo a módulo, con mucho trabajo detrás de escena.
MENTOR sigue creciendo: la comunidad ya va por 88 miembros. Y la verdad, está genial ver el apoyo que está teniendo. Cuando inyectás combustible, las cosas empiezan a moverse. Pero también te digo algo: es difícil empezar algo, ponerte un objetivo, comprometerte a generar contenido y que después el cansancio te gane. Porque sí, pasa, incluso cuando te encanta lo que hacés. Por eso esta semana me tomé una pausa. No porque haya dejado de importarme, sino porque también necesito estar bien para seguir dando lo mejor.
Las últimas 12 plazas gratuitas siguen esperando. Y si todavía no te sumaste a MENTOR, todavía estás a tiempo de entrar como fundador. Después la comunidad va a pasar al modelo de suscripción, pero quienes entren en esta primera etapa van a conservar su acceso gratuito de por vida. Así que, si querés ser parte: Unite acá
Y hablando de crear, ¿se acuerdan de la preparación para la competencia que les conté en el Colorín Colorado anterior? Bueno: el resultado que sacó la profesional después de todo ese trabajo quedó de impacto. Y eso me puso muy contento. Porque detrás de una propuesta así hay horas de pruebas, formulaciones, decisiones, cambios y mucho trabajo con las manos. Y cuando finalmente ves el resultado, entendés que valió la pena. El 28 de setiembre, en CPP, vamos a ver cómo sale el resultado. Pero para mí, ya ganó. Porque se animó a crear. Porque salió de lo conocido. Porque se puso a trabajar en algo diferente. Y porque el resultado está ahí. Lo demás, veremos.
Y acá está la reflexión que me quedó dando vueltas esta semana. Todos hablamos de motivación. De tener ganas. De estar inspirado. De sentir ese impulso que te lleva a hacer las cosas. Pero la verdad es que muchas veces ese impulso no aparece. Y ahí es donde nos trabamos.
Esperamos tener ganas para empezar. Esperamos sentirnos motivados para publicar. Esperamos estar inspirados para estudiar. Esperamos que llegue el momento ideal para hacer lo que sabemos que tenemos que hacer. Ese momento, muchas veces, no llega. Por eso los grandes mentores y entrenadores repiten una frase que parece sencilla, pero que cuesta muchísimo: hacelo aunque no tengas ganas.
No porque tengas que exigirte hasta romperte. No porque descansar esté mal. Sino porque muchas veces la motivación aparece cuando ya estás en movimiento. Y eso me pasó hoy.
Pero también quiero decirte algo: no confundas disciplina con maltratarte. Si estás agotado, descansá. Si necesitás una pausa, tomala. Porque descansar también es parte del proceso. Y después, cuando estés listo, volvé. A tu salón. A tus proyectos. A tu formación. A eso que te apasiona. Aunque no tengas ganas.
Colorín colorado… esta semana terminé agotado.