Bueno, vamos a volver a hablar de color. Porque después de varios Colorín Colorado contando cosas que están pasando, proyectos, comunidad, Arquitectura del Color y todo lo que se viene, esta semana quiero volver a algo que para mí es fundamental: el contenido de valor. Vamos a hablar de fórmulas, de diseño y de cómo conseguir impacto cuando trabajamos un color.
El impacto también se calcula. Cuando vas a preparar un diseño de color que tiene que generar impacto, hay conceptos técnicos que tenés que tener claros. Uno de ellos es la distancia entre los tonos. Como regla práctica, una diferencia de dos niveles ya empieza a generar una diferencia visible. Y cuando aumentás esa distancia, el contraste también aumenta.
Pero atención: esto no significa que para generar impacto tengas que trabajar blanco y negro. Podés trabajar con tonos claros y oscuros dentro de una misma familia cromática y conseguir muchísimo impacto visual. Dos tonos cálidos pueden generar contraste. Dos tonos fríos también. La clave está en la distancia que existe entre ellos.
Por eso, cuando estés diseñando un color, no pienses solamente “quiero usar estos dos colores”. Pensá también “¿qué distancia quiero que exista entre estos dos tonos?”. Porque esa distancia es parte del diseño. Y cuando entendés eso, empezás a dejar de elegir colores simplemente porque te gustan y empezás a construir una propuesta.
Ahora, ¿cómo conocés realmente un tono? Acá viene otro consejo técnico que para mí es fundamental: si querés conocer un color de verdad, probalo sobre una base blanca o lo más neutra posible. Tomá una mecha, decolorala y aplicale el tono exactamente como lo trabajarías. ¿Por qué? Porque es la manera de observar de forma mucho más precisa los reflejos que trae esa coloración. Cuando aplicás un color sobre un cabello que ya tiene pigmentación, el resultado que ves está condicionado por esa base. Entonces no estás viendo solamente el tono que aplicaste: estás viendo color más fondo más reflejos residuales. Y eso cambia completamente la percepción del resultado.
Por eso, técnicamente, si querés estudiar un tono, hacé tus propias pruebas. Decolorá. Aplicá. Observá. Y repetí. De hecho, eso es exactamente lo que hay detrás de las hair cookies que muchas veces les mostré. Ese cabello no llegó ahí por casualidad: primero fue decolorado y después se aplicó el baño de color correspondiente. Porque una hair cookie no es solamente una muestra linda para mirar. Es una herramienta de estudio. Te permite empezar a conocer cómo se comporta realmente una coloración sobre una base determinada.
Y cuando empezás a construir tu propia carta de colores, empezás también a entrenar el ojo. Dejás de depender solamente de lo que dice una carta comercial y empezás a reconocer qué hace realmente el color. Eso es conocimiento. Y cuanto más conocés el comportamiento de los colores, más fácil se vuelve formular.
Justamente esto tiene mucho que ver con lo que ideamos para la competencia. No puedo mostrarte todavía el resultado final de la propuesta que estuve preparando, pero yo ya lo vi. Y quedó realmente de impacto. Ahora toca esperar al lunes 28 de septiembre, cuando en la CPP vamos a conocer los resultados y veremos qué sucede con las distintas inspiraciones presentadas por Schwarzkopf, L’Oréal Professionnel y Wella. Yo voy a estar ahí, ya tengo mis entradas. Si querés ir y todavía no tenés la tuya, escribime y puedo compartirte una — eso sí, vas a tener que venir por ella, o nos encontramos directamente el día del evento.
Y antes tenemos otra cita: este martes 22 a las 20:00 tenemos una masterclass de Marca Personal y construcción de negocios para redes sociales. La va a impartir Nico Barg, CEO de SHAR, desde Argentina. Y yo voy a estar ahí con todos mis Arquitectos del Color. Es sin costo, pero necesitás registrarte previamente: nicobarg.com/masterclass
Porque hay algo que cada vez tengo más claro: tu nombre es un activo. Tu nombre es tu marca personal. Y tenés que construirlo de acuerdo con cómo querés que te vean, pero también desde quién sos realmente. Una marca personal genuina no consiste en inventar un personaje. Consiste en mostrar el valor que ya existe en vos: tu experiencia, tu criterio, tus manos, tu historia, tu forma de resolver, tu manera de trabajar. Y sí, somos un producto. Puede sonar extraño decirlo así, pero somos una marca. Ahí está una de las cosas que creo que nos va a diferenciar cada vez más en un mundo donde la inteligencia artificial puede hacer cada vez más cosas. Todo eso forma parte de lo que sos y de lo que aportás. Por eso también hay que construirlo.
Y ahora sí, un último adelanto: Arquitectura del Color está llegando a su etapa final. Pero si sos de los que llega hasta acá leyendo Colorín Colorado, te voy a adelantar algo: se viene otra Arquitectura. Todavía no te voy a decir cuál. La develo el próximo domingo. Así que estate atento.
Este martes nos vemos en la masterclass. El lunes 28 nos vemos en la CPP. Y el próximo domingo, te cuento cuál es la próxima Arquitectura.
Colorín colorado… la primavera de colores ha comenzado.